Que debí preguntar. Debí saberlo. Debía saber que no era para siempre. Que los mejores minutos de mi vida, se pasaron en segundos. Y mi vida se acabaron ya, en el momento que dijiste, ya no más. Que se acabó, que ya no volveré estar ahí pegadita a tí. Que fue corto, pero no me arrepiento. Que fue un error, un hermoso error. Que ahora estoy pagando con dolor, mucho dolor, me gustaría volver a tenerte así de cerca, pero tu rechazas la idea y yo no tengo otro remedio, que aceptarlo. Que asimilarlo, que esconderme, que decirte, que estoy bien.